martes, 19 de febrero de 2008

Relato 7º Mar

Es una noche de tormenta en Dionna y en la oscuridad y el silencio de sus calles un carruaje viaja rápido rumbo al puerto, al poco se para junto a una modesta casa cercana a la zona de amarre de los grandes buques y de su interior surge la figura de un hombre mayor, aunque aún conserva buena parte de su gallardía anterior, en sus ojos se lee la sabiduría y el ingenio desarrollado a lo largo de sus innumerables viajes, su pelo canoso recogido en una cola, su perilla también blanca y su forma de vestir delatan con claridad su procedencia, Vodacce.
Con paso firme llega al umbral de una casa y llama fuertemente con una impaciencia que no sentía desde hace años, al cabo de un momento una joven mujer pregunta desde el otro lado de la puerta - ¿Quién es a estas horas? ¿No ve que es muy tarde para ir molestando a la gente decente? – el hombre con una leve sonrisa en los labios y con una voz suave pero firme contesta – Soy el Capitán Gianni Fontana, tengo que hablar urgentemente con el Contramaestre Filippo Castagni. Un bufido de desacuerdo fue la respuesta de la mujer pero al cabo de un rato la puerta se abrió y un joven fuerte y alto invitó a entrar al viejo Capitán.
- Señor a que debo su visita, ¿ocurre algo malo? – preguntó con cara de preocupación.
- No, no es eso, quiero que mañana a primera hora prepares “El sierpe marina” para un viaje, el rumbo te lo diré cuando zarpemos. A las 10 debe estar todo listo, ¿entendido?
- Si señor – respondió el muchacho mientras pensaba que no era necesario tanto alboroto para tratar ese asunto pero lo que no sabía el joven era lo inquieto que su Capitán se encontraba.
A la mañana siguiente Gianni habló con su esposa y le dejó instrucciones precisas que debía realizar en su ausencia y una vez acabado su equipaje marchó al puerto para terminar de supervisar la preparación del barco para el viaje. Todo estaba perfecto y sin perder un minuto zarparon con un rumbo que solo el Capitán conocía lo cual no preocupaba mucho a la tripulación pues la fama de Gianni Fontana era suficiente garantía para su tripulación que sabía perfectamente que por muy mayor que fuese solo había una persona en toda Thea capaz de igualar su habilidad al frente de un navío y ese no era otro que “Blacksun” Bellamy, Capitán del Poseidón.
Durante buena parte del viaje el viejo lobo de mar se dedicó a releer una y mil veces la carta que su amiga y amada Francesca Le Vitte le envió y que ha originado este repentino viaje. Cada vez que Gianni leía la carta iba escribiendo a su vez otra carta para responder con detalle a la enviada por su vieja amiga.


Querida Francesca,
He leído tu carta muchísimas veces y por fin me decido a responderte y no temo porque se extravíe en el ancho mar, sé que el destino la llevará a ti puesto que tú eres su aliada incondicional. Sin duda han pasado unos cuantos años desde aquella primera aventura que nos unió para siempre y que nos hizo conocer a tantas personas maravillosas y a otras totalmente despreciables. La historia de mi vida la conoces bien porque la hemos forjado juntos pero me perdonarás que comente algunos momentos que has destacado en tu carta y que me han traído tantos recuerdos… Para empezar qué decir del sarraceno, mil demonios se lo lleven y que nunca descanse en paz, ha sido nuestra peor pesadilla y nunca me sentí tan orgulloso de acabar con nadie como el día que le corté la cabeza a ese bastardo, creo que ese fue el día en que por primera vez pensaste que yo podía estar a la altura de Samuel. Ese es el otro adversario que he tenido en mi vida y contra el que sabía que no podía competir, aunque no siempre fue así. Al principio, en nuestro primer viaje en el Poseidón, pensaba que aunque lo tenía muy difícil podía conseguir tu corazón arrebatándote así de los brazos del Capitán. Aún recuerdo lo que me costó conseguir una cena romántica en la bodega del barco y lo ilusionado que estaba con poder estar a solas contigo para demostrarte que estaba a la altura de Bellamy.
Aunque tu ambición nos condujo a algunas situaciones desagradables mi lujuria llevó a la muerte a doscientos marineros y eso lo llevo grabado en mi memoria para siempre, si pudiéramos retroceder en el tiempo…
Al final me di cuenta de que tu corazón le pertenecía a Samuel y solo por verte feliz lo busqué incansablemente incluso cuando tu misma habías perdido toda esperanza yo aún seguía empeñado en buscarlo, y finalmente lo encontré y por dos veces. Él me pidió que cuidara de ti y así lo hice pero no porque me lo pidiera él sino porque en el fondo de mi corazón nunca perdí la esperanza de conseguir tu amor, aunque me casara con Regina y me haya hecho el hombre más feliz de Thea esa felicidad no era completa…
Te preguntas qué es de mí, pues paso el tiempo con mi familia y visitando a algunos de nuestros amigos, Daniel, Laura, Donello, asistiendo a las fiestas de Dionna y de vez en cuando salgo a navegar en el “Sierpe Marina” para poder disfrutar de un poco de libertad.
Bueno me despido ya, recuerda… mientras estemos juntos nada malo nos puede pasar.

Con los ojos llenos de lagrimas y apretando fuerte el colgante hasta dejarse las marcas en la mano, Gianni lanzó la botella con el mensaje por la borda y pidió a Theus que la llevase hasta Francesca.

Una hermosa mañana de primavera una mujer madura, con un noble porte aunque con una mirada que denota haber vivido muchos malos momentos, camina por la orilla de la playa en una solitaria isla que lleva por nombre Isla Francesca. Un objeto flotando en la orilla le llama la atención y se dirige pausadamente a ver de qué se trata y al alcanzarlo descubre que es una botella con papeles dentro. Al sacarlos comienza a leer la carta de su leal y sincero amigo Gianni y la nostalgia mezclada con una gran felicidad se apoderan de ella, una vez más su viejo amigo ha respondido a su anhelo y ha llenado un poquito la monotonía y soledad que la embarga en esa preciosa isla. Tras enjugarse las agridulces lágrimas que recorren su aun bello rostro se percata de otro papel que permanece en la botella, al sacarlo y desenrollarlo ve que se trata de un mapa de Thea y al fijarse ve que hay señalada una pequeña isla con bandera Vodaccia, Isla Francesca. Al pie del mapa se puede leer: “Tu isla ya se encuentra en todos los mapas de Thea”.Este Gianni, nunca cambiará… dijo la dama en voz alta.
- Por supuesto que no cambiaré – respondió el viejo pirata mientras se acercaba por la arena.
Ambos se contemplaron durante un instante y pronto echaron a correr hasta fundirse en un abrazo que se prolongó en el tiempo y en el que se expresaron el profundo cariño que se tenían el uno al otro.
- ¿Pero qué estas haciendo aquí? - preguntó Francesca
- He venido a traerte la invitación a una fiesta que se celebra en Charoux y que organiza el Emperador Leon XV, por supuesto sabes que no puedes negarte y que no me iré de aquí sin ti.
En realidad ella estaba encantada de poder asistir a esa fiesta sobre todo porque tendría la oportunidad de ver a quien ella consideraba su hijo, el Emperador de Montaigne, y fue por esto y solo por esto por lo que aceptó la invitación.

Pronto se pusieron en camino rumbo a Montaigne, el viaje no duraría más de 10 días aunque era tiempo suficiente para que estos dos viejos amigos se pusieran al día de sus andanzas y recordaran juntos la infinidad de grandes aventuras vividas, fue inevitable que Gianni intentara una vez más seducir a Francesca aunque esta vez el propio vodaccio lo hacía más por no faltar a la costumbre que por otra cosa ya que conocía de sobra la respuesta y además le agradaba escucharla…
El barco llegó a buen puerto y un carruaje con la flor de lis impresa en él les aguardaba para conducirles a la ciudad más impresionante y majestuosa de Thea. En el carruaje estaba esperandoles Regina que había cumplido sobradamente las instrucciones que le dejase su amado esposo hacía ya casi un mes. Ambas mujeres se saludaron calurosamente y se miraron a los ojos, Regina vio la amistad reflejada en la mirada de Francesca y ésta vio los fuertes “hilos” de admiración y amistad que Regina sentía hacia ella.
La fiesta fue memorable no faltó absolutamente nadie, Laura, Daniel, Donello, el emperador de Eisen, Leon XV, Gianni, Regina y por supuesto Samuel Bellamy, que destacaba por su juventud y su porte y que no se separó de Francesca en ningún momento… Al final de la noche el emperador Leon XV dijo unas palabras que perdurarán en la memoria de los presentes para siempre.
- Gracias a todos por asistir a esta fiesta, sabéis que no soy muy dado a estos actos pero esta era una ocasión especial. Hace mucho tiempo que no veía a la gente que más quiero y por eso acepté de buen grado la propuesta de quien para mí ha sido cómo un padre, él me sugirió que debíamos juntarnos todos de nuevo y así lo hemos hecho, gracias de nuevo. – Los aplausos inundaron la sala. – Pero lo que sin duda me ha llenado de alegría ha sido ver a quién ha sido y es para mi una madre, Francesca Le Vitte, te quiero y te echo mucho de menos, te necesito a mi lado y es por eso que te pido que te quedes a vivir aquí conmigo.
– La sala enmudeció a la espera de una respuesta que se hizo de rogar. Con lagrimas en los ojos pero con un tono de voz firme Francesca respondió – hijo mío, nada me haría más feliz que permanecer a tu lado pero hace mucho que decidí alejarme de la corte y lo que eso significa y no deseo cambiar esa decisión… - Leon XV dio un paso hacia delante y con un gesto de contrariedad respondió
Pero madre, no… - con un gesto la dama lo hizo callar y comenzó a caminar hacia la puerta, pero una voz enérgica la frenó en seco.
- Entonces quédate conmigo, quiero compartir mi eterno silencio contigo.

Francesca subió la rampa que conducía a la cubierta del Poseidón, el verdadero amor de Gianni, del brazo de Samuel Bellamy y allí se despidieron de sus amigos y llegado el turno del Capitán Fontana éste le dijo a su amada que por una vez él había manipulado al destino y le recordó a la Bruja del destino que mientras estén juntos nada malo les puede pasar.

1 comentario:

Isil dijo...

Bichu!!

No me puedo creer que ya tengas blog (culo veo culo quiero, copiota!!), pero es una grata sorpresa ^_^

Espero leerte mucho por aqui. Un abrazo grande y bienvenido al mundo del bloggeo,

Isil :)